Entre Lobos es una novela basada en hechos reales que desnuda el alma de una infancia rota.

Es conmovedora, valiente y necesaria.

Sinopsis

Entre lobos es una novela que desciende a las zonas más silenciosas y dolorosas de la infancia herida. A través de una voz narrativa íntima y honesta, el libro revela la historia de quienes han sido marcados por el abuso —emocional, físico o sexual— y que, por miedo o vergüenza, han permanecido en el anonimato durante años.

La obra sigue el recorrido interior de una víctima que, atrapada entre el miedo y la confusión, aprende a reconocer a los “lobos” que acechan en su entorno: figuras que manipulan, corrompen y destruyen desde las sombras. A medida que avanza la narración, el lector acompaña a la protagonista en un proceso de despertar, comprensión y, finalmente, sanación.

Más que una historia individual, Entre lobos se convierte en un espejo colectivo: representa a niños y adultos que nunca encontraron un oído que los escuchara ni un espacio seguro para contar su verdad. La novela invita a identificar señales de riesgo, comprender el origen del dolor y asumir el poder transformador de enfrentar las heridas del pasado.

Consecuencias del abuso sexual infantil

Consecuencias del abuso emocional

El epílogo de Entre lobos no cierra la historia: la analiza.

Lo hace para entender las heridas, cambiar la perspectiva y desarrollar una guía potente para padres y cuidadores, con el fin de proteger lo más sagrado: la infancia.

Lo que lograrás al leer Entre Lobos

Cuando un menor es víctima de un depredador, no solo se vulnera su cuerpo, sino que se fractura su autoestima, su capacidad de vincularse sanamente y su percepción del mundo.

Entre lobos no es solo una novela: combina emoción con análisis psicológico y educativo

Léelo, regálalo, habla de él, haz la diferencia, porque el silencio también hiere.

Nuestros lectores

Palabras de quienes ya lo leyeron

Cada niño que no es protegido corre el riesgo de cargar con una herida invisible que contamina su vida adulta.

Por eso, educar, prevenir y denunciar no son actos de valentía, son actos de amor y responsabilidad colectiva.