Me interesé profundamente en el cuidado del cuerpo a partir de los 18 años. En esa época me discipliné con el ejercicio, a los 20 quedé embarazada y, como dato curioso, solo subí 10 libras de peso (mi hijo pesó 7.6 lbs).
Siempre estaba atenta a las publicaciones sobre nutrición y ejercicio al cual desarrollé una adicción. Lo curioso es que no te das cuenta de tu comportamiento y cada vez que te miras al espejo ves libras imaginarias de más.
Salir de esos estados requiere, entre otros:
No se logra de la noche a la mañana, es un proceso.
Siempre me he interesado en la buena presentación, la belleza y la salud. Lo primero que estudie fue Cosmetología en la escuela Christine Valmy´s de New York, ciudad en la que viví durante 8 años y modelé accesorios para marcas artesanales.
De regreso a Colombia mi comportamiento frente a la comida seguía siendo obsesivo. Lo mismo pasaba con el ejercicio, pero yo no me daba por enterada, no era consciente de mi comportamiento y menos de mis emociones.
Estudié Comunicación Social-Periodismo por amor a la escritura, luego me especialicé en Administración de Empresas con énfasis en mercadeo, pero me había convertido en un referente para amigos, familiares y conocidos en el tema de salud. Siento que, por aquel entonces, algunos me detestaban por mi comportamiento extremo y otros me imitaban porque querían verse como yo.
A mis 31 años fui diagnosticada con artrosis de cadera avanzada y a los 36 me hicieron un reemplazo total de cadera derecha. Esa situación cambió por completo la manera de ejercitarme y mi relación con el ejercicio. Ya no podía hacer impacto: subir gradas, lomas, cargar peso, saltar, etc. La adicción se vio frenada en seco, pero pronto logré reestructurar mi relación con la actividad física el ejercicio. Hoy agradezco a Dios, a la prótesis y a la ciencia cada paso que doy.
Tuve un proceso de divorcio complejo, sobre todo porque rumié sola mi rabia y dolor, eso me llevó a desarrollar bruxismo y a un diagnóstico de alopecia androgénica. Sin embargo, he logrado manejar con éxito ambas cosas a través de la alimentación y la canalización de emociones.
Fue después del divorció que empecé a auto analizarme para entender mi comportamiento frente a la comida y las emociones que estaban involucradas. También profundicé en mi infancia logrando inspirarme para escribir mi primer libro titulado Entre Lobos, una novela conmovedora que explora las cicatrices emocionales del abuso infantil y el poder de la sanación.
Cuando descubrí Me sentí tan aliviada de encontrar el origen emocional a raíz de mi relación con la comida, tomé la decisión de estudiar PNL practitioner, después hice una maestría en PNL, luego me gradué como Coach especializada en salud, nutrición y bienestar del Institute of Integrative Nutrition (IIN) de New York.
Paralelo a todo esto, las personas a mi alrededor me seguían viendo y consultando como un referente en nutrición, para que las guiara frente a cómo lograr sus objetivos o les hiciera recomendaciones que les pudieran ayudar a mejorar su salud. Mis asesorías se hicieron cada vez más constantes, ahora incluyen mi conocimiento, experiencia y recomendaciones de productos con los cuales tengo testimonio propio.
Desde hace varios años tengo una relación estable, profunda y respetuosa con un hombre que me ama, me valora y me impulsa a crecer. Juntos hemos construido un vínculo basado en el apoyo mutuo, la admiración y la complicidad emocional. No solo nos elegimos cada día, también compartimos un proyecto de vida que honra nuestros valores, sueños y propósito común.
En cuanto a mi salud, la cirugía de cadera no fue la mejor y la prótesis que debía durar al menos unos 25 años, terminó durando 16, así que ya me sometí a la primera revisión. Ahora soy cada vez más cuidadosa de la alimentación, pero no como una obsesión sino entendiendo la nutrición como la medicina que se requiere para el buen funcionamiento del cuerpo y de la mente; y haciendo un abordaje holístico que incluye los demás pilares que contribuyen a un verdadero y auténtico estado de bienestar.
Accede sin costo al curso: 8 hábitos que afectan tu “segundo cerebro” y tus emociones.